Según las características de la deformidad craneal, se pueden clasificar en tres tipos:
- Plagiocefalia: es la más frecuente y se caracteriza por el aplastamiento posterior de un lado de la cabeza.
- Braquiocefalia: Esta deformidad no solo afecta a un lado de la cabeza, sino a toda la zona posterior. Consiste en una cabeza considerablemente ancha, corta y aplanada por la parte posterior.
- Escafocefalia: También se llama Dolicocefalia. El aplanamiento se produce en ambos laterales del cráneo. Consiste en una cabeza alargada y estrecha.
Este es el tercero de una serie de artículos dedicados a las distintas deformidades craneales en bebés. En esta ocasión, nos centraremos en la escafocefalia.
ESCAFOCEFALIA
La escafocefalia es una deformidad craneal que se caracteriza por un alargamiento anormal del cráneo, lo que hace que la cabeza del bebé tenga una forma estrecha y alargada. Esta condición es un tipo de craneosinostosis, un trastorno en el que las suturas del cráneo se cierran antes de tiempo, impidiendo que el cráneo crezca de manera adecuada. Aunque la escafocefalia puede ser un fenómeno aislado, también puede estar asociada con otras condiciones genéticas o síndromes.

Orígenes y causas
La escafocefalia se origina cuando una de las suturas principales del cráneo, conocida como la sutura sagital, se cierra prematuramente. Las suturas son las líneas de separación entre los huesos del cráneo que permiten su expansión durante el crecimiento del cerebro en los primeros años de vida. Cuando esta sutura se cierra antes de tiempo, el crecimiento del cráneo se ve limitado en una dirección, pero continua en las demás, lo que provoca una forma alargada de la cabeza.
Las causas exactas de la escafocefalia no siempre son claras, pero en algunos casos puede estar vinculada a factores genéticos o condiciones como los síndromes de Crouzon, Apert o Pfeiffer. En la mayoría de los casos, la escafocefalia no está relacionada con problemas en el cerebro del bebé, pero sí puede afectar la estética y la función craneal.
Características y diagnóstico
La principal característica de la escafocefalia es la forma alargada y estrecha de la cabeza del bebé, que puede ser evidente desde el nacimiento. Además, el cráneo puede aparecer elevado en la parte superior, con un aumento en la longitud de la cabeza y una disminución en su ancho. La escafocefalia generalmente se diagnostica mediante un examen físico y, si es necesario, se utilizan estudios de imagen, como radiografías o tomografías computarizadas, para evaluar el grado de la deformidad y la salud de las suturas craneales.
Es importante que cualquier niño con sospecha de escafocefalia sea evaluado por un especialista en malformaciones craneales y reciba tratamiento lo antes posible para prevenir complicaciones graves en el desarrollo y la salud del niño.
Tratamientos y posibilidades de corrección
El tratamiento de la escafocefalia depende de la gravedad de la deformidad. En los casos más leves, cuando la sutura sagital no está completamente cerrada, es posible que el pediatra recomiende observación y una intervención mínima, como la fisioterapia para mejorar la movilidad del cuello y prevenir posturas que puedan empeorar la condición.
Sin embargo, en casos más graves, la cirugía puede ser necesaria para corregir la deformidad. La cirugía tiene como objetivo liberar las suturas cerradas y permitir que el cráneo crezca adecuadamente. En estos casos, el tratamiento quirúrgico es más efectivo si se realiza antes de los 12 meses de edad, cuando los huesos del cráneo aún son maleables.
Complicaciones y necesidad de fisioterapia
Si no se trata a tiempo, la escafocefalia puede dar lugar a complicaciones como problemas de desarrollo cognitivo, dificultades visuales y problemas de audición. La falta de corrección también puede afectar la apariencia facial del niño y, en algunos casos, generar presiones dentro del cráneo que pueden comprometer el desarrollo cerebral.
La fisioterapia juega un papel esencial en el tratamiento de la escafocefalia, especialmente si se detecta de manera temprana. A través de ejercicios y terapias específicas, los fisioterapeutas pueden ayudar a mejorar la postura y la movilidad del cuello del bebé, lo que puede reducir la presión sobre el cráneo y facilitar un crecimiento adecuado. Además, la fisioterapia también ayuda a fortalecer los músculos del cuello, lo que favorece la corrección de la deformidad.
Conclusión
Detectar la escafocefalia en su etapa temprana es fundamental para evitar complicaciones a largo plazo y garantizar el desarrollo saludable del bebé. Si se observa que la cabeza del bebé tiene una forma anormal, es importante acudir al pediatra para una evaluación. Con tratamiento temprano, ya sea quirúrgico o fisioterapéutico, la mayoría de los bebés pueden superar esta condición sin efectos adversos significativos.
