Alteraciones de la marcha

A la hora de comenzar a andar, a veces ocurre que el niño anda con los pies girados hacia dentro o hacia fuera, e incluso de “puntillas”. Se dan también situaciones, por ejemplo, tras una fractura ya consolidada, en las que el niño se siente inseguro y no se atreve a cargar ese miembro. La mayoría de los casos que no se recuperan de forma espontánea, y no tienen origen neurológico, suelen deberse a desequilibrios musculares (acortamientos o debilidades del músculo) que dificultan la marcha “correcta”. Una valoración precoz por parte del fisioterapeuta de la estática del niño, le permite determinar cuáles son los músculos afectados y ejercitarlos de forma adecuada. De esta manera, también se evita que el niño desarrolle vicios a la hora de andar que serán más difíciles de corregir en el futuro. En la mayoría de los casos el niño realizará unos ejercicios sencillos a forma de refuerzo en casa.

 

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